QUIEN ENSAYA LO ABSURDO CONSIGUE LO IMPOSIBLE (Unamuno)
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martes, 23 de diciembre de 2014

domingo, 8 de diciembre de 2013

Oración por España

I

¡Señor! ¡Mi Patria llora! La apartaron, ¡oh Dios!, de tus caminos, y ciega hacia el abismo corre ahora la del mundo de ayer reina y señora de gloriosos destinos.

Hijos desatentados, que ya la vieron sin pudor vencida, la arrastran por atajos ignorados… ¡Señor, que va perdida! ¡Que no lleva en su pecho la encendida luz de tu Fe que alumbre su carrera! ¡Que no lleva el apoyo de tu mano! ¡Que no lleva la Cruz en la Bandera ni en los labios tu nombre soberano! ¡Señor! ¡Mi Patria llora! ¿Y quién no llorará como ella ahora tremendas desventuras, si fuera de tus vías sólo hay horribles soledades frías, lágrimas y negruras?

¿Quién que de Ti se aleje camina en derechura a la grandeza? ¿Ni quién que a Ti te deje su brazo puede armar de fortaleza?

Solamente unos pocos pervertidos hijos envanecidos de esa Madre fecunda de creyentes pretenden, imprudentes, alejarla de Ti: son insensatos; olvidan tus favores: son ingratos; desprecian tu poder: están dementes.

Pero la Patria mía, por Ti feliz y poderosa un día, siempre te ve, Señor, como a quien eres, y en Ti, gran Dios, en Ti sólo confía; que es grande quien Tú quieres, fuerte quien tiene tu segura guía, sabio quien te conoce, ¡y feliz quien te sirva y quien te goce!

¡Señor! ¡Mi Patria llora! Ebria, desoladora la frenética turba parricida la lleva a los abismos arrastrada, la lleva empobrecida… ¡la lleva deshonrada!…

¡Alza, Señor, tu brazo justiciero, y sobre ellos descarga el golpe fiero, vengador de sus ciegos desvaríos!… ¡No son hermanos míos ni hijos tuyos, Señor! ¡Son gente impía! ¡Son asesinos de la Patria mía!

II

¡Señor, Señor: detente! ¡No hagas caer sobre la impura gente el rudo golpe grave de la iracunda mano justiciera, sino el toque suave de la mano que funde y regenera!

Y a Ti ya convertidos los hijos ciegos a tu amor perdidos, aplaca tus enojos, la noche ahuyenta, enciéndenos el día y pon de nuevo tus divinos ojos en los destinos de la Patria mía.

¿No es ella la que hiciera con los lemas sagrados de la Cruz y el honor una bandera? ¿La que tantos a Ti restituyera pueblos ignotos de tu Fe apartados, que con sangre de intrépidos soldados y con sangre de santos redimiera?

¿Y Tu no eres el Dios Omnipotente que quitas o derramas con largueza gloria y poder entre la humana gente?

¿No eres prístina fuente de donde ha de venir toda grandeza? ¿No eres origen, pedestal ingente de toda fortaleza?

¿No es toda humana gloria dádiva generosa de tu mano? ¿No viene la victoria delante de tu soplo soberano?

¡Señor, oye los ruegos que ya te elevan los hermanos míos! ¡Ya ven, ya ven los ciegos! ¡Ya rezan los impíos! ¡Ya el soberbio impotente hunde en el polvo, ante tus pies, la frente! ¡Ya el demente blasfemo, arrepentido, cubre su rostro, el pecho se golpea y clama compungido: “¡Alabado el Señor; bendito sea!”

Y los justos te aclaman, alzando a Ti los brazos, y te llaman; y porque España solo en Ti confía, al unísono claman todos los hijos de la Patria mía:

¡Salva a España, Señor; enciende el día que ponga fin a abatimiento tanto! ¡Tú, Señor de la vida o de la Muerte! ¡Tú, Dios de Sabahot, tres veces Santo, tres veces Inmortal, tres veces Fuerte!….

Gabriel y Galán

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diez cosas que todo el mundo debería saber sobre el Adviento

1. El Adviento lo inventamos los españoles. Para que luego digan que no inventamos nada. El primer dato histórico relativo a un periodo de preparación para la Navidad se puede encontrar en las actas del Concilio de Zaragoza, en el año 380. Durante los días 17 a 25 de diciembre, los cristianos debían asistir a la iglesia todos los días, preparándose para la celebración del Nacimiento del Señor. No es una mala costumbre, podríamos aprovecharla nosotros.

2. Luego, los franceses nos copiaron el invento. El Concilio de Macon, en el año 581, aplicó las normas litúrgicas de Cuaresma al periodo entre el 11 de noviembre y Navidad (unos cuarenta días, como la Cuaresma). San Cesareo de Arles, medio siglo antes, había pronunciado las primeras homilías de Adviento que se han conservado.

3. Los alemanes, lo único que han inventado es la corona de adviento: Una corona con cuatro velas, que se van encendiendo, una a una, los cuatro domingos de Adviento. Bueno, y las chocolatinas del calendario de Adviento, que tampoco están mal. 

4. El tercer domingo de Adviento, el sacerdote se viste de rosa. No, no es un signo del fin de los tiempos ni una apostasía clerical ante el lobby GLTBXYZ. De hecho, quizá sería más apropiado decir color salmón. O naranja-rosáceo.

La razón es que ese domingo es el domingo Gaudete (en latín, “alegraos”). Sin ser aún un domingo navideño, ya está avisando de que está cercana la Navidad, para que los cristianos nos alegremos. Si el sacerdote no utiliza la casulla anaranjada para el domingo Gaudete, quizá sea porque la parroquia no tiene casulla de ese color. Podría ser una buena idea regalar una a la parroquia. Si se pone en la iglesia una corona de adviento, la vela correspondiente a este domingo suele ser rosada también.

5. En la fiesta de la Inmaculada, que siempre cae en Adviento, se usa casulla azul. Y eso también es invento español. El azul no es un color propiamente litúrgico y sólo puede usarse en esa fiesta y en los países del antiguo Imperio Español (Hispanoamérica, Filipinas, partes de Estados Unidos, etc.), como reconocimiento por parte de la Santa Sede del hecho de que España defendió siempre esta doctrina, aun antes de que fuera proclamada como dogma.

6. El verdadero tiempo dedicado a la Virgen en la Iglesia es el Adviento y no el mes de mayo. La devoción del mes de mayo es algo estupendo, por supuesto, pero litúrgicamente el Adviento es el tiempo de la Virgen, porque es el tiempo de la espera del Mesías, junto con Nuestra Señora, que le esperaba con la fe y también físicamente, al estar embarazada. La advocación propia de este tiempo es la “Virgen de la O”, que hace referencia a una serie de antífonas de la liturgia de Adviento, que empiezan por O (Oh Enmanuel…., Oh Llave de David…, etc.).

7. Un santo para encomendarse a él durante el Adviento: San Juan Bautista. Su misión fue, precisamente, preparar el camino al Señor y anunciar su venida. Es el santo por excelencia del Adviento. Lecturas para el Adviento: los profetas, sobre todo Isaías.

8. Aunque parezca mentira, el Adviento no es Navidad. Sí, ya sé que, en nuestras ciudades, las luces de Navidad están puestas desde mediados de noviembre, los villancicos suenan en todas las tiendas y las películas de la televisión tratan sobre “salvar la Navidad”. Pero eso se debe a que el mundo, en realidad, no va a celebrar nada en Navidad, así que no necesita prepararse para ello. En cambio, nosotros tenemos que prepararnos para celebrar un hecho que cambió el mundo y nuestras propias vidas: la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios. La Navidad es una pascua, un paso del Señor, y tenemos que preparar el corazón para que no pase de largo por nuestra vida. Por eso, la invitación fundamental del Adviento es a estar en vela, a orar, a despertar del sueño de la muerte y avivar el deseo de recibir a Cristo.

Para los que somos muy torpes, la Iglesia nos lo enseña gráficamente, con la liturgia. Durante todo el Adviento, las vestiduras litúrgicas son moradas y se omite el Gloria en la Misa del domingo, de modo que habría que ser ciego y sordo para no darse cuenta (o no ir a Misa, que es algo más habitual, por desgracia).

9. El Adviento tiene dos partes, porque es una preparación para dos venidas. Sí, dos venidas. La primera parte del Adviento, hasta el día 16 de diciembre, prepara para la Segunda Venida de Cristo, para la Parusía del fin de los tiempos. Y las lecturas en la Misa, si se fijan, se centran en el fin del mundo. En la segunda parte del Adviento, entre el 17 y el 24 de diciembre (los días que “inventó” el Concilio de Zaragoza), las lecturas y la liturgia se refieren ya explícitamente a la preparación de la Navidad.

10. La última palabra, se la dejamos a Dios: “Ahora es tiempo de gracia, ahora es tiempo de salvación“. Así que ya lo saben. A convertirse. O, mejor aún, a dejarse convertir por Dios.

lunes, 26 de agosto de 2013

¡Reza por la paz de Siria!


UNA BELLÍSIMA CANCIÓN CRISTIANA EN ÁRABE PARA ILUSTRAR LA TRAGEDIA SIRIA.

Dos millones de cristianos, el diez por ciento de la población, sufren particularmente la guerra intestina y el fundamentalismo islámico que están destruyendo el país. Este montaje audiovisual recuerda el sufrimiento de nuestros hermanos y pide rezar por la paz con una sencilla oración de extraordinaria hermosura.

lunes, 17 de junio de 2013

Razones para creer (Conferencia del Padre José Antonio Sayés)



José Antonio Sayés Bermejo (Peralta, Navarra, 1944) es un sacerdote, doctor en teología por la Universidad Gregoriana y profesor de Teología fundamental en la Facultad de Teología del Norte de España (sede de Burgos).

Ha escrito más de cuarenta obras de teología y filosofía y es uno de los Teólogos vivos más importantes de la Iglesia Católica. Ha destacado por sus prólíferas conferencias, su publicación de libros de manera casi anual y por sus artículos incisivos de defensa de la fe verdadera.

lunes, 10 de junio de 2013

Un Dios prohibido

“No es una película revanchista, sino un largometraje que habla sobre al Amor a Dios y el perdón”. Con esas palabras presentaba Juan Carlos Sánchez, el asesor religioso de Un Dios prohibido, el filme que recuerda el martirio de 51 claretianos ocurrido en Barbastro a comienzos de la Guerra Civil Española. 
 
Un Dios prohibido, dirigida por el joven cineasta Pablo Moreno, narra de forma fiel, humana y ponderada los trágicos acontecimientos ocurridos en el verano de 1936 en la localidad oscense de Barbastro que desembocaron en una de las muchas barbaries cometidas en la Guerra Civil Española de “martirio por la fe”. En esta ocasión, las últimas semanas de la comunidad claretiana de esa población, entre cuyos miembros se encontraban dos decenas de jóvenes seminaristas. Todos ellos fueron encarcelados por un Comité revolucionario de la CNT cuyos líderes, llenos de resentimiento, emplearon el siguiente argumento para ajusticiarlos: “No os matamos porque hayáis hecho nada malo sino por lo que representáis”. 
 
De gran calidad en sus diálogos, y con una tensión dramática que se mantiene hasta el final, Un Dios prohibido es un magnífico retrato de los mártires de Barbastro, beatificados por el Papa Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992
 
La película podrá verse a mediados de junio en tan sólo 26 salas de cine de toda España, tan sólo una buena respuesta del público puede lograr que se exhiba en más lugares. Merece la pena que vayan pasando el mensaje. 
 
juana@hispanidad.com



martes, 12 de febrero de 2013

Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:
  • “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

  • “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

  • “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.


  • Origen de la costumbre


    Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.


    En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.


    En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.


    Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.


    También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.


    La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.


    Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.


    Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma


    La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)


    Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.


    Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se "arrepentirían" durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.


    El ayuno y la abstinencia


    El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.


    La oración


    La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.


    Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:


    La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

    La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

    La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.


    El sacrificio


    Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”


    Conclusión


    Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.


    Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.


    En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.


    Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.


    El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.


    La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.


    La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.


    Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.


    Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.


    Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.


    Sugerencias para vivir la fiesta
     
  • Asistir a la iglesia a ponerse ceniza con la actitud de conversión que debemos tener.

  • Leer la parábola del hijo pródigo, San Lucas 15, 11-32 o el texto evangélico de San Mateo 6, 1-8.