QUIEN ENSAYA LO ABSURDO CONSIGUE LO IMPOSIBLE (Unamuno)

lunes, 9 de diciembre de 2013

La lucha de Ward Miles, un bebé prematuro extremo, conmueve las redes


Ward Miles Miller nació tres meses y medio antes de la fecha prevista de parto y con un peso de 700 gramos. Su padre Benjamin, fotógrafo de bodas, registró en un conmovedor video la intensa lucha de su hijo y la abnegación de su esposa Lyndsey por lograr su recuperación.

El video fue publicado el 31 de octubre pasado para conmemorar el primer año de Ward en casa. El bebé debió estar 107 días en una incubadora tras su nacimiento el 16 de julio de 2012, fiesta de la Virgen del Carmen. El video comienza con imágenes tomadas cuatro días después de su nacimiento, la primera vez que su madre Lyndsey lo pudo abrazar.

Benjamin Scott Miller cuenta en Vimeo, donde superó las 140 mil vistas, que su video "resume el primer año de mi hijo. Nació muy prematuro y tuvo que superar muchos y grandes obstáculos, pero no mayores que nuestro Dios. Esta es una historia del amor de una madre por su bebé".

"Hice este video para conmemorar su primer año y lo lejos que ha llegado", dice Benjamin y revela que preparó el breve filme como un regalo de cumpleaños para su esposa.

"Quiero agradecer a los médicos, enfermeras y personal de todo el mundo que tiene como misión hacer que los bebés estén mejor. ¡Es gracias a ustedes que mi hijo siempre tuvo la oportunidad de llegar a casa!"

En respuesta a uno de los comentarios que recibió su el video, Benjamin recuerda que durante su estadía en el hospital "vimos a muchas familias salir de cuidados intensivos sin sus bebés" y ahora reza para que alcancen la paz.

Fuente: aciprensa

domingo, 8 de diciembre de 2013

Oración por España

I

¡Señor! ¡Mi Patria llora! La apartaron, ¡oh Dios!, de tus caminos, y ciega hacia el abismo corre ahora la del mundo de ayer reina y señora de gloriosos destinos.

Hijos desatentados, que ya la vieron sin pudor vencida, la arrastran por atajos ignorados… ¡Señor, que va perdida! ¡Que no lleva en su pecho la encendida luz de tu Fe que alumbre su carrera! ¡Que no lleva el apoyo de tu mano! ¡Que no lleva la Cruz en la Bandera ni en los labios tu nombre soberano! ¡Señor! ¡Mi Patria llora! ¿Y quién no llorará como ella ahora tremendas desventuras, si fuera de tus vías sólo hay horribles soledades frías, lágrimas y negruras?

¿Quién que de Ti se aleje camina en derechura a la grandeza? ¿Ni quién que a Ti te deje su brazo puede armar de fortaleza?

Solamente unos pocos pervertidos hijos envanecidos de esa Madre fecunda de creyentes pretenden, imprudentes, alejarla de Ti: son insensatos; olvidan tus favores: son ingratos; desprecian tu poder: están dementes.

Pero la Patria mía, por Ti feliz y poderosa un día, siempre te ve, Señor, como a quien eres, y en Ti, gran Dios, en Ti sólo confía; que es grande quien Tú quieres, fuerte quien tiene tu segura guía, sabio quien te conoce, ¡y feliz quien te sirva y quien te goce!

¡Señor! ¡Mi Patria llora! Ebria, desoladora la frenética turba parricida la lleva a los abismos arrastrada, la lleva empobrecida… ¡la lleva deshonrada!…

¡Alza, Señor, tu brazo justiciero, y sobre ellos descarga el golpe fiero, vengador de sus ciegos desvaríos!… ¡No son hermanos míos ni hijos tuyos, Señor! ¡Son gente impía! ¡Son asesinos de la Patria mía!

II

¡Señor, Señor: detente! ¡No hagas caer sobre la impura gente el rudo golpe grave de la iracunda mano justiciera, sino el toque suave de la mano que funde y regenera!

Y a Ti ya convertidos los hijos ciegos a tu amor perdidos, aplaca tus enojos, la noche ahuyenta, enciéndenos el día y pon de nuevo tus divinos ojos en los destinos de la Patria mía.

¿No es ella la que hiciera con los lemas sagrados de la Cruz y el honor una bandera? ¿La que tantos a Ti restituyera pueblos ignotos de tu Fe apartados, que con sangre de intrépidos soldados y con sangre de santos redimiera?

¿Y Tu no eres el Dios Omnipotente que quitas o derramas con largueza gloria y poder entre la humana gente?

¿No eres prístina fuente de donde ha de venir toda grandeza? ¿No eres origen, pedestal ingente de toda fortaleza?

¿No es toda humana gloria dádiva generosa de tu mano? ¿No viene la victoria delante de tu soplo soberano?

¡Señor, oye los ruegos que ya te elevan los hermanos míos! ¡Ya ven, ya ven los ciegos! ¡Ya rezan los impíos! ¡Ya el soberbio impotente hunde en el polvo, ante tus pies, la frente! ¡Ya el demente blasfemo, arrepentido, cubre su rostro, el pecho se golpea y clama compungido: “¡Alabado el Señor; bendito sea!”

Y los justos te aclaman, alzando a Ti los brazos, y te llaman; y porque España solo en Ti confía, al unísono claman todos los hijos de la Patria mía:

¡Salva a España, Señor; enciende el día que ponga fin a abatimiento tanto! ¡Tú, Señor de la vida o de la Muerte! ¡Tú, Dios de Sabahot, tres veces Santo, tres veces Inmortal, tres veces Fuerte!….

Gabriel y Galán

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diez cosas que todo el mundo debería saber sobre el Adviento

1. El Adviento lo inventamos los españoles. Para que luego digan que no inventamos nada. El primer dato histórico relativo a un periodo de preparación para la Navidad se puede encontrar en las actas del Concilio de Zaragoza, en el año 380. Durante los días 17 a 25 de diciembre, los cristianos debían asistir a la iglesia todos los días, preparándose para la celebración del Nacimiento del Señor. No es una mala costumbre, podríamos aprovecharla nosotros.

2. Luego, los franceses nos copiaron el invento. El Concilio de Macon, en el año 581, aplicó las normas litúrgicas de Cuaresma al periodo entre el 11 de noviembre y Navidad (unos cuarenta días, como la Cuaresma). San Cesareo de Arles, medio siglo antes, había pronunciado las primeras homilías de Adviento que se han conservado.

3. Los alemanes, lo único que han inventado es la corona de adviento: Una corona con cuatro velas, que se van encendiendo, una a una, los cuatro domingos de Adviento. Bueno, y las chocolatinas del calendario de Adviento, que tampoco están mal. 

4. El tercer domingo de Adviento, el sacerdote se viste de rosa. No, no es un signo del fin de los tiempos ni una apostasía clerical ante el lobby GLTBXYZ. De hecho, quizá sería más apropiado decir color salmón. O naranja-rosáceo.

La razón es que ese domingo es el domingo Gaudete (en latín, “alegraos”). Sin ser aún un domingo navideño, ya está avisando de que está cercana la Navidad, para que los cristianos nos alegremos. Si el sacerdote no utiliza la casulla anaranjada para el domingo Gaudete, quizá sea porque la parroquia no tiene casulla de ese color. Podría ser una buena idea regalar una a la parroquia. Si se pone en la iglesia una corona de adviento, la vela correspondiente a este domingo suele ser rosada también.

5. En la fiesta de la Inmaculada, que siempre cae en Adviento, se usa casulla azul. Y eso también es invento español. El azul no es un color propiamente litúrgico y sólo puede usarse en esa fiesta y en los países del antiguo Imperio Español (Hispanoamérica, Filipinas, partes de Estados Unidos, etc.), como reconocimiento por parte de la Santa Sede del hecho de que España defendió siempre esta doctrina, aun antes de que fuera proclamada como dogma.

6. El verdadero tiempo dedicado a la Virgen en la Iglesia es el Adviento y no el mes de mayo. La devoción del mes de mayo es algo estupendo, por supuesto, pero litúrgicamente el Adviento es el tiempo de la Virgen, porque es el tiempo de la espera del Mesías, junto con Nuestra Señora, que le esperaba con la fe y también físicamente, al estar embarazada. La advocación propia de este tiempo es la “Virgen de la O”, que hace referencia a una serie de antífonas de la liturgia de Adviento, que empiezan por O (Oh Enmanuel…., Oh Llave de David…, etc.).

7. Un santo para encomendarse a él durante el Adviento: San Juan Bautista. Su misión fue, precisamente, preparar el camino al Señor y anunciar su venida. Es el santo por excelencia del Adviento. Lecturas para el Adviento: los profetas, sobre todo Isaías.

8. Aunque parezca mentira, el Adviento no es Navidad. Sí, ya sé que, en nuestras ciudades, las luces de Navidad están puestas desde mediados de noviembre, los villancicos suenan en todas las tiendas y las películas de la televisión tratan sobre “salvar la Navidad”. Pero eso se debe a que el mundo, en realidad, no va a celebrar nada en Navidad, así que no necesita prepararse para ello. En cambio, nosotros tenemos que prepararnos para celebrar un hecho que cambió el mundo y nuestras propias vidas: la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios. La Navidad es una pascua, un paso del Señor, y tenemos que preparar el corazón para que no pase de largo por nuestra vida. Por eso, la invitación fundamental del Adviento es a estar en vela, a orar, a despertar del sueño de la muerte y avivar el deseo de recibir a Cristo.

Para los que somos muy torpes, la Iglesia nos lo enseña gráficamente, con la liturgia. Durante todo el Adviento, las vestiduras litúrgicas son moradas y se omite el Gloria en la Misa del domingo, de modo que habría que ser ciego y sordo para no darse cuenta (o no ir a Misa, que es algo más habitual, por desgracia).

9. El Adviento tiene dos partes, porque es una preparación para dos venidas. Sí, dos venidas. La primera parte del Adviento, hasta el día 16 de diciembre, prepara para la Segunda Venida de Cristo, para la Parusía del fin de los tiempos. Y las lecturas en la Misa, si se fijan, se centran en el fin del mundo. En la segunda parte del Adviento, entre el 17 y el 24 de diciembre (los días que “inventó” el Concilio de Zaragoza), las lecturas y la liturgia se refieren ya explícitamente a la preparación de la Navidad.

10. La última palabra, se la dejamos a Dios: “Ahora es tiempo de gracia, ahora es tiempo de salvación“. Así que ya lo saben. A convertirse. O, mejor aún, a dejarse convertir por Dios.

Los esclavos del Mundial de Catar

Catar es uno de los países más ricos del mundo, pero también uno de los que mantiene mayor número inmigrantes esclavizados y explotados, en el sector de la construcción. La Copa Mundial de fútbol del 2022, y sus preparativos, es un ejemplo. Mientras tanto, se discuten las consecuencias para los jugadores por ir a un país con un calor tan extremo.